martes 13 de noviembre de 2007

EL CAMPO DEBE PONERSE DE PIE

Estaba cantado, o por caso ya se lo venía venir. Había que pagar la fiesta o mejor llamado indecente festival de gasto de dineros públicos y el inmoral apropiamiento y uso de bienes del estado para sostener la campaña electoralista que, descontada y descaradamente daban por ganada de antemano. ¿Y quien sino otro que el campo era el nominado para sufragar la alegre caravana? El manotazo seguramente ya había sido decidido ni bien se lanzó la campaña de la primera dama/candidata; pero, para dar la mala noticia esperaron a que en la primera plana de los diarios -medio al que tanto repudian como también temen- aparecieran dos noticias impactantes: El triunfo contundente de la candidata oficial y el aumento sostenido de los productos agrícolas.
Eso les dio la vía libre –o el bill de indemnidad- para hacer lo que hicieron y en el momento que lo hicieron. Coligieron y evaluaron: Total, si en definitiva la gente del campo está desperdigada, lejos de la Plaza de Mayo y no nos van a hacer un piquete en la puerta de la Rosada; entonces ¿Qué mejor momento que éste para hacer caja?.
Allá por el siglo 17 surgió una doctrina de pensamiento económico denominada fisiocracia, la cual sostenía, entre otras cosas, la existencia de una ley natural por la cual el buen funcionamiento de la economía estaba asegurado sin que los gobiernos interviniesen. Además, entre sus postulados afirmaba que toda la riqueza provenía de la tierra y que, de todas las demás actividades productivas, sólo la agricultura producía más de lo que se necesitaba para mantener a los que se ocupaban de ella; entonces, como el único excedente provenía de la tierra, el estado debía dirigirse hacia ella para hacerse de fondos. Pues entonces esta parte de la doctrina fisiócrata es la que parece que estudiaron y aprendieron muy pero muy bien quienes hoy nos gobiernan y lo harán durante los siguientes 4 años.
A lo largo de 4 años de gobierno y con una peligrosa mezcla de pragmatismo, oportunismo y prejuicio ideológico; para justificar las exacciones y desaguisados contra el agro, han instalado con bastante éxito en muchos centros urbanos -su base electoral- argumentos falaces del estilo de “al campo le va muy bien” o “son unos angurrientos”; amen de que más de un funcionario justificara a capa y espada esas acciones con argumentos apolillados como “plusvalía” u “oligarcas”. Además haciendo creer a mucha gente que el campo es todo lo mismo y no hay distinción entre un criador ovejero de la Patagonia y un productor de té de Misiones; a la cautiva clientela política le venden la falacia de que toda la Argentina es un inmenso y próspero sojal al cual sacarle provecho es un derecho patriótico para “repartir la riqueza”. Es difícil por no decir casi imposible, contrarrestar y desmentir estos sofismas cuando quien los comunica, cuenta con la prepotencia hegemónica de la caja para usarla en propaganda y con la amable obsecuencia de algunos oportunistas.
Una vez más han mentido como han venido y vienen haciendo como con las inversiones chinas, la prometida lluvia de gasoil, la construcción de centrales de energía, el tren bala, las cifras del costo de vida y tantísimos otros anuncios; ahora el argumento para el sablazo de las retenciones es el de “para que no aumenten los precios de los alimentos” y el de ¡asegurarle la rentabilidad a los productores! Embustes y más embustes. ¿Acaso no saben (bien que sí que lo saben) que la soja se exporta prácticamente toda? ¿Quién sino ellos mismos cerraron –acaso indefinidamente- las exportaciones de trigo? Todo se reduce a hacer caja como sea y de donde sea, sin importarles demasiado, ya que prejuiciosa y firmemente creen que el campo es todo lo mismo, llevar al borde del quebranto a miles de pequeños y medianos productores agropecuarios arrastrando consiguientemente a los otros miles de integrantes de la cadena agroindustrial y agroalimentaria. Además de fomentar peligrosamente el contagio a administraciones provinciales y municipales que con las cuentas en rojo –por culpas propias- se lanzan a aumentar impuestos, tasas y cuándo no inventando imaginativas gabelas para sacarle plata a los chacareros.
Esta administración y su continuidad, que tanto dicen combatir la concentración económica, paradójica y podría decirse casi intencionadamente; lo único que consiguen es favorecerla y mas, aún la tantas veces anunciada premisa de reconstruir “una burguesía nacional” ha sido únicamente un atrilazo presidencial de tantos.




El campo y la agroindustria, que como bien es sabido es la cadena más innovadora, más avanzada tecnológicamente, la más generadora de riquezas para el país, genera miles de empleos directos e indirectos y es el principal motor socioeconómico de cientos de localidades de la Argentina; de una vez y para siempre debe unificar su voz y colocarse en el lugar que le corresponde por derecho propio el cual se ha sabido ganar con creces, para no dejarse atropellar más. Debemos dejar de lado la falsa suposición de que la política es una actividad indecente ejercida por trepadores y arribistas. La política no es solamente una actividad partidaria ejercitada por esos oportunistas a quienes votamos, luego entendemos –a veces con razón- que nos traicionan y entonces no se nos ocurre mejor idea que desentendernos de todo, despotricar y reírnos de quienes sí se involucran por verdadera vocación. La política lo es todo aunque muchos se resistan a creerlo y la mejor arma para aprender es la Constitución de la Nación Argentina, allí nace todo y todo está.


Alejandro VILLA ABRILLE
Grupo Pampa Sur
Delegación La Plata

1 comentarios:

Anónimo dijo...

EXCELENTE MUCHACHOS!! SIGAN ADELANTE LA LUCHA.

RAUCH PRESENTE