martes 3 de julio de 2007

LINEAMIENTOS DE PAMPA SUR

Introducción

A fines del año 2003, principios del 2004, motivados por el convencimiento de que el sector más dinámico e importante de la economía argentina, debía tener una mayor representación y una defensa sostenida –no sólo por la urgencia del momento, sino por nuestro futuro como Nación- comenzamos a trabajar en la conformación de un grupo de dirigentes y militantes políticos, agropecuarios y sociales, que pudiera llevar adelante la tarea.

Nunca imaginamos que nuestro mensaje, iba a producir un crecimiento tan vertiginoso y geométrico, a lo largo y ancho del país; pero las puertas recién se abrieron, porque la descentralización y apertura que pregonamos para nuestra Argentina, también la consideramos fundamental para construir –entre todos- este movimiento de argentinos, que sólo ansiamos ayudar en la construcción de un futuro distinto para nuestra Patria.

Todos los integrantes del Grupo tenemos, o podemos tener, preferencias políticas o partidarias que no necesariamente coinciden. Sin embargo, estamos convencidos, que es preciso ayudar a construir, entre las distintas fuerzas políticas, factores de poder, las entidades gremiales, los pensadores, los trabajadores, los empresarios y todos aquellos que quieran comprometerse con el andar de esta Argentina Productiva, una verdadera política de estado que supere las diferencias coyunturales.

Promovemos y pretendemos que gran parte de nuestra dirigencia, en especial la política, incorpore la visión agropecuaria, de nuestro campo argentino, de nuestro interior profundo, de nuestros hombres y mujeres en contacto con su tierra, con sus pueblos, sus ciudades, sus industrias, sus comercios y sus familias en la definición del proyecto nacional.

Como repite desde nuestra creación María del Carmen Alarcón “Repensar la Argentina desde el campo”, es una posibilidad que no podemos perder, existiendo factores internos y externos que favorecen el despegue de nuestro país.

Manuel Belgrano

Elegimos en nuestro nacimiento como Grupo político, a Manuel Belgrano, como artífice, y figura en nuestra Patria. Por ello, para comenzar, queremos repetir esas palabras dichas por Belgrano allá en los principios de nuestra constitución como Nación.

“Nadie duda que un Estado que posea con mayor perfección el verdadero cultivo de su terreno, en el que las artes se hallen en manos de hombres industriosos con principios, y en el que el comercio por consiguiente se haga con frutos y géneros suyos, sea el verdadero País de la Felicidad, pues en él se encontrará la verdadera riqueza, será bien poblado y tendrá los medios de subsistencia, y aún otros que les servirán de pura comodidad”.

Este, y otros párrafos de Manuel Belgrano, son una síntesis perfecta de lo que recogimos en éstos primeros años de trabajo en la definición de nuestro Proyecto Nacional.

Belgrano nos hablaba, del cultivo, del suelo y de la industria, como una cadena que se complementaba, no que antagonizaba, como lo dice hoy mismo, el Foro de la Cadena Agroindustrial.
Nos hablaba de las artes, como la necesidad de promover, desarrollar y cimentar la educación.
Nos hablaba de un país bien poblado, es decir, sin éste conglomerado de más de nuestro 60 % de la población en grandes centros urbanos, como el Gran Buenos Aires, o el Gran Rosario, donde se hace tan poco digna la vida de nuestros ciudadanos.
Nos decía, que todo ello puede hacer, el País de la Felicidad, es decir, un país en donde no podemos tener a gran parte de nuestros chicos y familias, sumergidas debajo de la línea de pobreza.
Finalmente expresaba: “en manos de hombres de principios”. Claramente expresaba: el mejor de los instrumentos, el país más rico, necesita hombres probos, honestos y con fines superiores.
Es decir a pocos años de nuestro Bicentenario, tenemos que decir que sólo tenemos que llevar a cabo lo que nos legara Manuel Belgrano, hace dos siglos, y que cuando nos pusimos como objetivo de hacer llegar una serie de conclusiones, son sólo ideas básicas de los principios liminares, que nos legaran nuestros próceres, y que muchos parecieran, no han querido ver desde nuestra existencia.

Criollos e Inmigrantes

Si repasamos un poco nuestra historia, veremos que cuando la marea migratoria llegó a la Argentina, nuestra Nación estaba ya dominada por una importante clase terrateniente, sin pretender caer con esto en falsos ideologismos de clase, pero, es una verdad histórica incontrastable.
Ese sector de la sociedad amplió, en forma considerable, su posesión de tierras entre 1860 y 1914, ganando control sobre una gran parte de las mejores zonas fértiles. En el año 1914 más del 60% de la tierra de las 5 provincias de la zona pampeana, y el 80% de todo el territorio nacional se concentraba en unidades de más de 1000 hectáreas.
Por otra parte, también existían estancias de más de 5000 ha, que abarcaban la mitad de las tierras del país.
Esta realidad fue decisiva en el surgimiento de un modelo de desarrollo que caracterizó a nuestra Argentina.
Si comparamos ese modelo con lo sucedido en Estados Unidos, podremos observar que el país del norte fue mucho más dinámico, al permitir el surgimiento de una amplia y próspera clase de campesinos propietarios de su tierra. La aparición de esta clase agricultora, formada por pequeños propietarios, favoreció una distribución más igualitaria de los recursos naturales que, a su vez, condujo a un reparto más parejo de los ingresos.

Este factor fue decisivo para el crecimiento de un amplio mercado consumidor de productos industriales de todo tipo. De manera que la existencia de colonos propietarios, y de una frontera agrícola abierta, que caracterizó a esta agricultura favoreció el uso, cada vez más intensivo, del capital y la maquinaria.

En consecuencia, el nivel de inversión en el sector agrícola, fue decisivo en el surgimiento de una estructura industrial, que rápidamente se diversificó y sofisticó (la temprana aparición en los Estados Unidos de empresas líderes en producción de maquinaría agrícola, ejemplifica perfectamente esto).

En la Argentina, las grandes propiedades se desarrollaron en forma mucho más extensiva.
Así, se produjo una libre explotación de la tierra, por ser el factor de producción más barato (en lugar de factores de producción más caros como, el trabajo y el capital).
Sólo en algunas provincias, como en algunas regiones de SANTA FE, los inmigrantes tuvieron oportunidad para poseer sus propias tierras, situación que dio pronto lugar a un desarrollo agrícola más intensivo, diversificado y generador de progreso.

La tierra disponible para los colonos nunca excedió el 15% del total del área agrícola del país, nada que ver, si se la compara con la Ley del Hogar estadounidense, por ejemplo.

En la Argentina el cultivo de tierras arrendadas –que se tornó una práctica común-, difícilmente conducía a inversiones a largo plazo, o a mejoras más permanentes, ya que los arrendos eran de duración bastante limitada.

Los inmigrantes, en una importante proporción, tendían a quedarse en las grandes ciudades, por las escasas posibilidades de ser propietarios de tierras, y esto llevó a un proceso de urbanización excesivamente rápido, caracterizado por el surgimiento de un abultado sector de servicios, que se apropiaba de una importante parte de la renta nacional.

Esta urbanización temprana, resultó ser el principio de un conflicto distributivo entre la ciudad y el campo, que caracterizó el desarrollo argentino, durante gran parte del siglo XX.

Las nuevas oleadas inmigratorias, y la burguesía ciudadana, influyeron notoriamente en la conformación de un esquema de pensamiento que pasó a rechazar, en una gran medida, la producción agropecuaria durante gran parte del nuevo siglo.

De esta historia hay que sacar las conclusiones de nuestro defecto de origen: en cuanto a la conformación y distribución de nuestro territorio, de nuestra falta de pensamiento estratégico, y de conciencia nacional. Esa fue nuestra realidad. Esa es la única verdad.

Hoy deben ser aprendizajes para el futuro y no constituirse en semillas de remordimiento, o de intentar cambiar a los legítimos propietarios, como algunos pretenden, sino simplemente, como forma de entender nuestro pasado, y de no repetir viejos errores.

La Argentina del Siglo XX

Durante gran parte o casi todo el siglo pasado, no ha habido una política de estado en general, en la Argentina, pero donde más palpable se ha notado, es en materia agraria.
Pues en ésta materia es, donde tenemos el diferencial humano y de recursos, más notorio.

Para sintetizar diremos que las propuestas se han enrolado en una posición llamada liberal-conservadora por un lado, que los estudiosos la ubican más cercana a los propietarios agropecuarios pampeanos, con prevalencia sólo en los principios del siglo XX ; y otra conocida como “industrialista” que representa a sectores y clases con intereses preponderantemente extrarurales, que ha influido mayoritariamente en las últimas décadas de la vida política argentina.

Quizás sólo el “desarrollismo”, tuvo una posición más original, de representar los intereses de la burguesía urbana -industrial local, con un sesgo intermedio y más conciliador, con la propuesta ruralista.

Aunque parezca mentira, en el siglo XXI, todavía parecen sucederse en las discusiones públicas y políticas, estos planteamientos, que han sido dejados de lado en todos los países desarrollados, e incluso por parte de los economistas modernos, de distintas escuelas en el mundo.

Los Valores

La crisis argentina no es sólo institucional, política o económica.
Antes bien, se trata de una crisis superior, y más profunda: la del sistema de valores.
Escribió un artículo Carlos Mira en el 2004, en el diario “La Nación”, cuando recién comenzábamos con nuestro Grupo que nos maravilló: “Vergüenza por lo correcto”.

Allí, el autor describe, como una sociedad ha llega a su punto más bajo; detallando que esto se produce cuando no solamente el mal es preferido por sobre lo que está bien, sino que aquellos que aún creen en lo correcto, comienzan a sentirse avergonzados de sus valores.

De alguna manera, continuamos esa línea, cuando publicamos un artículo, en el mismo diario, en su suplemento agropecuario, sobre “La espiral del silencio”.
Mira dice que los países, bien podrían anotarse en tres niveles de degradación.
En el primero, la sociedad puede no saber, o no distinguir, lo que está bien y lo que está mal. Este estado es grave, pero recuperable, porque hay todavía una puerta de esperanza: que la sociedad momentáneamente confundida, vuelva a la normalidad y el país comience nuevamente a resolver disyuntivas, y alternativas en función de un orden de valores, apoyado en el bien y en lo correcto.
Para ello habrá que educar en el buen sentido, y preocuparse por difundir y transmitir, los valores de las personas de bien.
Un segundo nivel de degradación se alcanza, cuando la sociedad, anoticiada ya de lo que está bien y de lo que está mal, empieza a preferir voluntariamente lo que está mal.

Aquí la vuelta atrás comienza a ser muy dificultosa, pues las personas no están confundidas, sino que voluntariamente prefieren hacer lo que no corresponde. En general es un claro proceso de relativización, y autojustificación, del bien y del mal. Hasta es bastante normal que estas sociedades inviertan una enorme cantidad de energía nacional, en tratar de demostrar al mundo que no es cierto que ellas prefieran lo que está mal, sino que todo es relativo.

Aquí las personas de bien, que por supuesto, no tienen inconvenientes en distinguir lo que está bien de lo que está mal, y que prefieren voluntariamente lo que está bien, comienzan a experimentar una sensación extraña y de manifiesta incomodidad para relacionarse socialmente.
Este camino nos dirige velozmente hacia el tercer y último escalón de la degradación, caracterizado por el sentimiento de vergüenza que sienten las personas por lo que está bien, y por lo correcto. Es tal el dominio cultural del disvalor, que los buenos valores comienzan a resultar vergonzantes para aquellos que aun los cultivan. En éste punto los avergonzados callarán, disimularán y finalmente se rendirán.
Termina Mira, diciendo, que esta rendición significará, que incluso las personas bien pensantes, comenzarán a manejarse con pautas disvaliosas. Alcanzado éste punto, toda posibilidad de recuperación resulta imposible.

¿No hemos alcanzado en la Argentina este nivel de disparate?
Algunos ejemplos:
- Cuando vemos que nuestros chicos en asambleas les dicen a sus maestros qué hacer, cortan calles por viajes estudiantiles, marcan el reglamento de sus instituto de enseñanza, o permiten que una persona, sea o no, elegida al frente de las Universidades.
- Cuando vemos que un personaje que apela a hechos de violencia, toma comisarías, es diputado, y luego premiado como funcionario nacional.
- Cuando la autoridad, en todos los órdenes es desconocida, por portar un delantal, o un uniforme, y es más es casi considerada culpable, ante cualquier hecho dudoso.
- Cuando se permiten ferias francas, en donde todos saben que la mercadería es robada, que ocupan ilegalmente un predio público.
- Cuando se tiene en cuenta a veces exclusivamente, los derechos de las minorías, pero se olvidan los derechos de la mayoría, a la seguridad, al cumplimiento de la ley, y a vivir en
paz.

Por eso, los valores, son todo un tema para potenciar, cuando hablamos de nuestra sociedad.
En la Argentina, en el juego de los niños del “poli-ladrón”, pareciera que lo aconsejable y bien visto –por lo menos casi visto como una “viveza” argentina, sería hacer de ladrón y no de policía, pues invariablemente la figura de la autoridad, es la peor vista.
De una manera sencilla lo explicaba hablando de lo político, y lo institucional María del Carmen Alarcón, en la asamblea de productores agropecuarios en La Pampa:

“Dicen que debo ser más dura con el Presidente, y con las autoridades. Puedo hacerlo, pero me cuesta en algún aspecto, y siempre lo haré con respeto. Me cuesta por mi formación y por mis órdenes de valores. Mi madre en el monte santafesino, me enseñó a respetar la autoridad en el sano sentido del respeto. Por ello –aunque no coincida en tantas cosas- la investidura presidencial, sea quien sea, el presidente, intento tratarlo con respeto. Pero –y eso es lo que mucha de esta gente no entiende- de la misma manera, mi madre me enseñó a respetar los símbolos patrios, a la bandera, a la escarapela, a mi maestro en la escuela, al cura del pueblo, o los pastores religiosos, al policía de la esquina, o ir emocionada a los desfiles de nuestro Ejército, los 25 de Mayo o los 9 de Julio”.

Imposibilidad de la Construcción Colectiva

Los diez mil griegos que partieron de Sardes a las órdenes de Ciro tardaron un año y tres meses en llegar a la Propontide conducidos por la prudencia de Jenofonte.
Pasaron hambre, frío, incomodidades y vejaciones.
Incluso la desilusión y las traiciones encontraron eco en sus falanges, pero les conducía una fe, que los hacía invencibles.
Las rivalidades internas se nublaban cuando se requería el esfuerzo en conjunto. No había tracios, lacedonios, ni atenienses, a la hora decisiva.
No había más que GRIEGOS para la lucha y el triunfo.

Este es un mero ejemplo, como hay tantos en la historia mundial, que nos lleva a preguntarnos: ¿no podemos esperar que en el gran empeño de ser, seamos UNO sólo, todos los argentinos?

Estamos convencidos que además de nuestros fabulosos recursos naturales, tenemos una población muy rica en destreza, inteligencia y potencial individual, pero que ha sido incapaz de plasmarlo en la construcción colectiva.
Siempre repetimos que nuestro gran defecto, está en la falta de voluntad, moral y lealtad, en la construcción colectiva como Nación.
Las comparaciones de nuestro potencial humano, con el de países extranjeros, aumenta aún más nuestra decepción, si vemos el desarrollo de esos países, pero ellos, han establecido un sistema de normas, y de construcción conjunta, que los ha hecho superarse, y obligarse, frente a sus desventajas físicas y humanas.
Brillantes empresarios y trabajadores de instituciones del sector, como son los de AACREA o AAPRESID, repiten: debemos hablar de asociativismo y no de individualismo; de trabajo en conjunto, y no de egoísmo; de objetivos comunes, y no de esfuerzos aislados.

Unidad Nacional y Nuestro Futuro

Las antinomias insidiosas entre argentinos sólo sirvieron, en el pasado, para debilitar a un País que necesitó, y sigue necesitando de todas sus energías, y de todos sus sectores, para crecer en la Unidad.
No renegamos de nuestra historia, de nuestro pasado, y de nuestras fracciones internas, pero preferimos sacar de ellas, lo mejor, para nuestro futuro, en lugar de alentar el rencor, la división o el enfrentamiento entre argentinos.
Los desencuentros del pasado deben ser reemplazados por definiciones políticas de largo plazo, consensos concretos y tangibles, que se traduzcan en el progreso real de una Argentina que debe integrarse al mundo, pero desde una arraigada conciencia de identidad nacional.
Atacaremos los problemas, poniendo la mirada en el futuro, desarrollando nuevas metodologías, y visiones de la actividad política, y de nuestra estrategia como Nación.
Preferimos tener la mirada firme, luchadora y militante hacia nuestro porvenir, que detenernos en largos diagnósticos, o meros análisis de causas o errores pasados.

La Función del Estado

El Estado tiene dos funciones fundamentales que sostenemos: la dirigencia y la subsidiariedad.
El subsidium, era la parte del ejército romano que iba en la retaguardia. Cuando caía la vanguardia la de atrás subsidiaba y pasaba adelante.
El estado tiene un valor subsidiario, aparte del valor dirigencial.
Cuando faltan esas dos funciones, el Estado no sirve.
Esa presencia del Estado, no entrometido, ni totalitario, ni cercenando el libre comercio, ni la producción; pero con mirada atenta, vigilante, discreta y ejecutiva, es la que sostenemos.
También es necesario el sano y eficaz gerenciamiento del sector público gubernamental.
Se requiere formación en el management superior del Estado, y la necesidad de una capacitación interdisciplinaria.
Finalmente es necesario que haya un control, y evaluación de los funcionarios, que exceda el mero hecho aislado de lo electoral, con medidas de control, y seguimiento de la gestión de los funcionarios.

Políticas de Estado

Hace décadas, gran parte de los países desarrollados, o países vecinos, como Brasil o Chile, se da un proceso continuo de crecimiento, trabajando en pos de ciertas metas PERMANENTES, que constituyen verdaderas políticas de Estado, y que prevalecen más allá de los cambios de Gobierno.
La ausencia de pensamiento estratégico ha priorizado lo urgente, sobre lo estructural.
Domina lo inmediato, lo coyuntural y lo táctico, por sobre lo estratégico.
Un ejemplo de las políticas de Estado, son la necesidad de constituirse sobre la base de una Nación integrada.

Siempre ponemos como un ejemplo de las políticas de estado, cambie quien cambie en la administración del estado o de cualquier signo partidario la idea de la retención de la población, de nuestra gente, y de sus familias, en los sectores rurales, semirurales y, en especial, en localidades del interior, que evitan la concentración patológica en las grandes urbes y logra, además, el factor estratégico, de ocupar el territorio.

Debe ser una meta permanente: ocupar nuestro extenso territorio, aumentar nuestra densidad demográfica, y frenar el éxodo interno hacia la marginalidad de nuestros conurbanos.

Proyecto Nacional

Reafirmar la necesidad de insertar a la Argentina en el contexto de un mundo globalizado, a partir de la clara definición de un Proyecto Nacional, que nos una en un reencuentro con nuestras raíces, con nuestra propia historia, y que fortalezca la proyección de nuestro destino común como Nación, capaz de competir con eficiencia en el plano internacional, fueron los lineamientos fundamentales en todas nuestras Jornadas de: “El Agro en la Definición del Proyecto Nacional”, que realizamos durante todo el año 2005, y principios del 2006.

En nuestra acepción, el elemento fundamental de nuestro futuro como Nación, está en la necesidad de establecer: a la cadena agroindustrial, y agroalimentaria, como eje central del Proyecto Nacional.

El concepto de cadena de valor, y de complejos agroindustriales, superan el anacronismo, de aquellos que piensan que la economía moderna, se sigue dividiendo, entre los productores de bienes primarios por un lado, y los de productos industriales o manufacturados por el otro.

Nunca voy a olvidar una reunión que tuvimos con la diputada Alarcón allá por marzo del año 2006, cuando el Jefe de Gabinete de Ministros Dr. Alberto Fernández, ante un requerimiento nuestro, por determinadas actitudes del gobierno, y tratando de explicarles nosotros todo lo que el campo generaba sencillamente nos dijo “nosotros somos industrialistas”. Sin entrar a juzgar la buena, o mala fe, del Jefe de Gabinete, su concepción es similar a la de distintos dirigentes de primer nivel funcional en la Argentina.

Cadena, en cambio, implica adoptar una visión integrada, e integral del proceso, de manera de contemplar los eslabonamientos tecnológicos, económicos y financieros, entre las etapas.

Las sucesivas elaboraciones, los controles sanitarios en diferentes puntos del proceso, las distintas fases de industrialización, y distribución, crean el concepto de sistema o cadena.
Ante una cadena que hoy exporta alimentos para más de 300 millones de habitantes, gran parte de nuestra dirigencia política, de las últimas décadas, pretende achicarnos. En lugar de constituirnos en el supermercado del siglo XXI y dar alimentos a más de 1000 millones, generando la eficacia que ya se demostró que somos capaces de lograr, afectan nuestra competitividad agroalimentaria.

De esta manera, lograron esta Argentina de la exclusión, de la pobreza, alejada de los grandes países del mundo, y que sólo sirve para obtener fáciles y cerrados negocios para aquellos, que apuestan a un esquema cerrado, casi monopólico, bajo el pretexto del consumo interno.

La República - El Poder Legislativo

Creemos en la necesaria división de los poderes, y el excesivo presidencialismo, ha contrariado nuestra formación republicana.

Desde el Poder Legislativo nos parece necesario, volver a ser aquellos, que le dan las leyes a la Patria que necesita, que pasan muchas veces por aquellas proclives a establecer una serie de reglas para nuestro desarrollo, producción y trabajo, y por el otro lado la fiscalización que evite la concentración del poder.

Nuestra población, y también lo hace la dirigencia, menoscaba, subestima y por ende deslegitima el rol del legislador. Pasa desde los pequeños pueblos del interior, donde muchos concejales en realidad no conocen la diferencia entre una ordenanza, una resolución o una declaración. Pero también se da en las legislaturas provinciales, en donde vale más el armado o poderío territorial, que otra cualidad, tanto para la elección de ese legislador provincial, como para el trabajo posterior.

Es así como los legisladores locales, tienen que oficiar muchas veces más de “punteros” que de legisladores comunales, o nuestros legisladores provinciales tienen que oficiar de gestores, o saca-trámites, o en tiendas proveedoras de insumos varios, que pasan desde remedios hasta pensiones o cualquier elemento, que sirva para la cadena clientelística.
Este circulo vicioso: desprestigio-legisladores-prácticas prebendarias -falta de dedicación, conocimiento y estudio legislativo, hace que éstos tengan que conformarse desde las estructuras nacionales, a serle funcionales al Presidente, en las provincias al Gobernador, y en el Municipio al Intendente, como única causal de su existencia. Pero en especial ante la clara centralización de los recursos, siempre intentan responderle a la máxima autoridad nacional, quien detenta en materia presupuestaria la suma del poder público.

Es absolutamente necesario, que el ciudadano conozca el rol del parlamentario, por aquello que no se valora lo que no se conoce. Es fundamental la necesaria campaña cívica, para que nuestra ciudadanía conozca las diferencias entre un legislador local, provincial o nacional, y la competencia de cada uno de ellos (podemos arriesgar a decir, que más del 90%, ante la preguntas sobre la diferencia entre uno y otro, no puede contestarla).

No es menor la falta de conocimiento, el desprestigio, pues lleva a la falta de legitimidad de la actividad legislativa, y que puede terminar incluso con el sistema democrático.
Siempre los regímenes dictatoriales echan mano en primer lugar a las legislaturas, y los ejemplos sobran, aún durante el final del mismo siglo XX.

Nuestros legisladores, a cuales muchas veces repudiamos, por su obsecuencia e indignidad, son los responsables de dar nuestro cuerpo normativo, nuestras leyes. Y aunque parezca utópico en ésta Argentina, siempre debemos recordar la frase de Cicerón: “Seamos siervos de las leyes para poder ser libres”.

En este sentido la poca importancia de los representantes de la cadena de producción, y muchas veces de cumplimiento de sus representados, constituyó el origen del Grupo Pampa Sur, y en éste sentido –al igual que lo hace la producción brasilera por poner sólo un ejemplo- lo seguimos reivindicando.

Debe distinguirse claramente esa sujeción a sus representados, a la sujeción al poder político de turno, o simplemente al Partido. Podemos discutir, y hasta aceptar que el legislador tiene una banca, que le puede pertenecer a su partido, pero ello es así cuando hay un sistema de partidos políticos. En la Argentina ello no sucede.
Los representantes políticos ya ni saben, a que estructura partidaria responden cada dos años, y entonces debemos pedirle, por lo menos, serles fiel a sus representados.

Representantes de regiones y provincias productoras de cultivos y producciones específicas ni siquiera tienen en cuenta muchas veces la cadena de producción que le da vida a sus pueblos o regiones.

Instrumentos del Poder Ejecutivo

a) Es necesaria, la representación preponderante del sector productivo en el Ejecutivo nacional, con decisión política y de actuación multidisciplinaria en todas las áreas de gobierno, y creando un MINISTERIO, en donde el funcionario pueda definir y decidir las políticas con la presencia última, del Presidente de la Nación, y en donde exista un fuerte intercambio con el sector privado, ampliando la estrechez habitual de nuestros Ministerios de Economía, que terminan siendo sólo ministerios de finanzas públicas.

b) Dentro de éste trabajo multidisciplinario, es primordial el trabajo junto al Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, para un trabajo estratégico de reconstrucción urgente de nuestra Infraestructura. Contamos con la misma y en algunos casos más deterioradas comunicaciones, y sistemas de almacenaje, que cuando producíamos 30 millones de toneladas de granos.
Hoy que se han logrado, y vamos en camino de las ansiadas 100 millones de tn, queremos que nuestra opinión, sea tenida en cuenta prioritariamente en todo lo atinente a nuestra red caminera, vial, fluvial y de vías férreas.

c) Nuestro complejo agroindustrial y agroalimentario, además de tener palabra significante en la definición de los proyectos de inversión en infraestructura, debe tenerlo, en el establecimiento de las prioridades en materia de desarrollo científico, y tecnológico, en los lineamientos de una política comercial, y en las modalidades de financiamiento de la banca pública, sólo por mencionar algunos aspectos.

Producción de Alimentos

La prioridad estratégica de la Argentina está en la producción de los alimentos, como instrumento de inserción del país en lo más avanzado de la economía mundial. Se trata de saber cómo, de qué manera y en qué condiciones, los logros agroalimentarios se transforman en la fuente y la base de una diversificación industrial que abarque los sectores de más alta tecnología del país.

Norman Borlaug, padre de la “Revolución Verde”, dijo en varias conferencias internacionales de gran importancia, durante el año 2005: “No podemos construir la paz sobre estómagos vacíos” utilizando la frase para resaltar la importancia de los países productores de alimentos.
En este marco volvió a resaltar la importancia de la agricultura como clave para construir un mundo más digno, y a explicar que sólo el 8% de los países con mejores índices de alimentación, tienen conflictos sociales, y que más del 56% -que carecen de alimentos y cuyas poblaciones sufren hambre- tienen permanentes conflictos civiles.

El alimento es un producto diferenciado de la materia prima original, a la cual se le agrega valor, en forma de elaboración industrial, transporte, distribución, envase, diseño, diversidad de presentación, control de calidad, cualidades sanitarias e intrínsecas, etc. Las sucesivas elaboraciones, los tratamientos de conservación entre etapas, los controles sanitarios en distintos puntos del proceso, y varias fases de distribución hacen del producto final uno de mucho mayor valor que la materia prima original. Por ello el proceso debe ser analizado en su conjunto, y a diferencia de la visión exclusivamente primaria o de una economía que no agrega mano de obra o anti-industrial, constituye un sistema o cadena, en la cual depende fundamentalmente también, la demanda del consumidor interno o internacional.

En este sentido, es que repetimos, la Argentina tiene por delante una extraordinaria oportunidad para fortalecer su competitividad internacional y su inserción en la economía mundial, a través de una profundización de su especialización productiva en la cadena agroalimentaria, que la ubica ya en primera línea, entre los grandes países productores de alimentos.

El campo y la Ciudad. El Consumidor y el Productor

Hace un tiempo, en una entrevista que el diario Clarín, realizó al presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, José María Gogna, preguntándole acerca de su visión de los últimos 60 años, calificaba como el principal error de ese período no haber podido vencer la “dicotomía entre el campo y la ciudad”.

En verdad, la clase dirigente, y especialmente en Buenos Aires, parecen indiferentes al campo argentino. Y muchas veces la sociedad también. Es una vivencia que se percibe a lo “lejos”. El campo está lejos, los productores están lejos...hay otros problemas más “cercanos”.

Pero los caminos se estrechan abruptamente, si entendemos que los productores agropecuarios y los consumidores están unidos indisolublemente. Además de la obviedad, que los productores y sus familias son también consumidores, éstos no sólo son en general los destinatarios de las cadenas agroindustriales, sino parte de las mismas, con un rol protagónico.

En la Argentina intentan enfrentar, muchos discursos oficiales, al consumidor urbano con el productor agropecuario, cuando en realidad deben estar asociados, por ser su destino, manifiestamente común. Son los menos indicados para culparlos ante cada espiral inflacionaria, o en la formación de precios, y es por ello que en los grandes países del mundo las ligas de consumidores, están aliadas a los productores primarios.

Para poner el ejemplo de la capital de la República, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, según el censo del 2001, viven 2.776.139 habitantes, mientras que en el Gran Buenos Aires, se estima una población de casi 9 millones de personas, de las cuales un gran porcentaje trabaja en la capital. Es decir que si bien en la ciudad “no se siembra” todos los días, casi el 30% de la población argentina en éste caso consume los productos del campo.
Dicho de otro modo o forma más directa: cada mañana, cada mediodía, cada tarde y cada noche, los ciudadanos, como consumidores, integran la cadena agroindustrial. Este concepto, encierra una dinámica de la economía.

Enfrentamos el desafío que la ciudad, y el campo, se entiendan. Una forma parte de la otra, y todos debemos profundizar y profesionalizar la comunicación para que esto, que es un acto cotidiano, que abarca todas las edades, y todos lo sexos, sea comprendido como un nuevo paradigma.

También hay que entender otro dato de la realidad esencial para el poder político y económico. El máximo desarrollo, en los últimos años, en la organización de la cadena, se da en la etapa de distribución, a través de las grandes superficies (supermercados, hipermercados, etc.), y la clara y decisiva incidencia que tienen en el poder de negociación –hoy mayor, por ejemplo, que el de las mismas industrias alimenticias a nivel interno-.
Estos grandes distribuidores, moldean la demanda.

Esto también ha distanciado la relación entre el productor agropecuario, y los consumidores, que debe ser zanjado rápidamente.

Reforma Tributaria y Desarrollo Local

La necesidad de una verdadera reforma tributaria, que además de contener la eliminación, de las retenciones, debe producir un profundo debate que genere importantes cambios en Ingresos Brutos, Ganancias, IVA diferencial, impuestos inmobiliarios provinciales, o redes viales municipales, que constituyen un mosaico de cargas superpuestas, y escalonadas, que pretende aplastar con su peso al sector, que mayor riqueza genera es uno de los puntos en donde el consenso es casi unánime.

Como explica Agustín Monteverde: una verdadera reforma tributaria, además por supuesto del respeto fiel a los principios, derechos y garantías básicas consagradas por la Constitución Nacional, debe tener en principio como ejes prioritarios: la simplificación y la universalización.

Simplificación. Implica pocos impuestos, pocas normas, claras y escuetas, regímenes únicos, liquidación sencilla. Es hacer sencillas las cosas para que todos, absolutamente todos los contribuyentes, grandes y pequeños, puedan entenderlos sin necesitar del auxilio de expertos.

Universalización. Es darle alcance universal a los tributos. Es más que generalizar. Es hacer que tributen todos –absolutamente todos- aquellos unívocamente interpretables como imponibles.

Las retenciones, son un instrumento sólo utilizado en forma masiva en la Argentina, para su producción primaria, pues aquellos que han utilizado éste sistema, lo hacen en forma selectiva, en tiempo, calidad y producto, y constituyen un vaciamiento de la riqueza de nuestro interior productivo, pues sus ganancias van directamente a engrosar las arcas del Estado Nacional.

No solamente constituye un impuesto regresivo, sino que además discrimina especialmente en contra de los pequeños productores y los de áreas marginales, produciendo mayor concentración de la riqueza.

En este marco la descentralización tributaria, la reforma del régimen de Coparticipación Federal, que faculte y haga administrar, mayores recursos a Municipios y Provincias, constituye un punto absolutamente necesario si queremos construir un país con igualdad de oportunidades.

La descentralización administrativa, económica, y política, que reafirme nuestro federalismo, y culmine en el fomento al municipalismo, y el concepto de desarrollo local, para acompañar una distribución poblacional equilibrada a el largo, y el ancho, de nuestra Patria.

Política Internacional

Trabajar a nivel internacional junto al G.20 (Grupo de los 20), para combatir en todos los foros internacionales la eliminación, o quita gradual, de los subsidios agrícolas de los países desarrollados, debe ser el eje de nuestra política internacional. De más está explicar las cuantiosas sumas de dinero y de desarrollo, que ello significaría para nuestro futuro.

Ese mismo trabajo debe reclamar políticas externas de comercialización, claras, transparentes, sin barreras ni parancelarias, ni sanitarias, y afianzar la discusión en torno a la restricción en el acceso al mercado, los subsidios internos y los subsidios a las exportaciones.
El acceso a los mercados internacionales, debe ser otra postura fundamental de nuestra Cancillería en forma activa. Chile dio un ejemplo de política interna y externa en ese sentido: las bodegas chilenas han comprado a sus pares argentinas, puesto que poseían el acceso a los mercados internacionales, pero no la producción suficiente para abastecerlos.
Entonces, lo hacen con vinos argentinos bajo marcas chilenas.
Sirva como ejemplo en materia de política internacional activa en materia comercial.

Extranjerización e Inversiones

Frente al proceso creciente de extranjerizaciòn de nuestros campos-y no desconociendo nuestro origen en su gran mayoría, como hijos de inmigrantes-, debemos encontrar rápidamente una respuesta concreta y racional desde los poderes legislativos, y ejecutivos, que no afecte las sanas inversiones extranjeras, pero que establezcan el marco legal adecuado, como existe en casi todos los países del mundo.

Si en el siglo XIX tuvimos una desacertada distribución de la tierra, en el principio del siglo XXI, en cambio, corremos el serio riesgo de ser, meros habitantes en tierras extranjeras.
Aquel inmigrante, venía para instalarse, para poblar, para tener un futuro para sí y sus familias. En la actualidad, si bien no vamos a decir que se da en todos los casos, hay una tendencia dominante a la compra, y la tenencia de tierras con afán comercial, especulativo, o muchas veces de inversión golondrina.

No estamos en contra de las inversiones extranjeras, al contrario, las promovemos y alentamos, porque las necesitamos, pero ni en EEUU, ni en la Comunidad Económica Europea, ni en Brasil, cualquiera compra tierras, sin ningún tipo de condiciones u observaciones. Por lo menos, sin un tratamiento diferencial para ciudadanos del país, que quieran hacerlo.

Biotecnología

Remarcar la importancia de la biotecnología parece casi obvio, pero es necesario hacerlo.
En esto hay que desenmascarar a los falsos progresistas, ambientalistas, o a quienes parecen no importarle no sólo el futuro de los agricultores, o ganaderos, sino de todos los argentinos.

Los dos sectores que han diferenciado a EEUU como verdadera potencia mundial –superando incluso a Europa- han sido justamente las ciencias de la información (informática) y las ciencias biológicas (o la biotecnología). No caben dudas que el siglo XXI será el siglo de la biología y de la ingeniería genética.

La mayor parte de los pensadores europeos, hoy sostienen, que justamente la emigración de científicos, el desarrollo y estudio concentrado que hizo EEUU de la ciencia, técnica, la investigación y la biotecnología, es una de las razones fundamentales por las que se diferenció claramente como primer potencia mundial.

Nosotros, en nuestra medida, y con nuestro potencial humano, asistimos en cambio hace años a la emigración universitaria, cuando el poder que nace de la posesión de la tecnología, es fundamental.

En materia agropecuaria, no dejan de lamentarse en Europa, por ejemplo, la influencia francesa, que combatió la investigación en su momento cuando se introdujeron los primeros híbridos de maíz, y les ha llevado muchos revertir éste inicial error.

En todo el mundo desarrollado ha evolucionado negativamente la participación del empleado asalariado industrial.

En la Argentina de 1960 era del 29,7%, en la década del 80:18,8 %, y en los 90: 16,9%.
Cuanto más desarrollado es el país, más se nota la merma en el empleo de actividades tradicionalmente manufactureras, ya que ese empleo se ocupa en los servicios.
En el futuro esos servicios serán mayoritariamente: servicios tecnológicos.
Esa debe ser la Argentina del futuro, con potencial humano y material para realizarla.

Educación, Ciencia y Técnica

El fenómeno de la falta de la cultura del trabajo, y de la producción, se da en todos los ámbitos, incluso el universitario, en donde durante décadas pareciera haber un desinterés y hasta una matrícula, y un presupuesto menor, para las llamadas “ciencias duras”, y una orientación mayor hacia por ejemplo la psicología o el derecho. De más esta decir que nada tenemos contra éstas y muchas carreras humanistas, pero como política de Estado, el número desmedido de dichos profesionales, se repite en casi toda nuestra clase dirigente política y en distintos grados de la administración pública.

La falta de apoyo de formación en la materia hace, además, que haya una exigua cantidad de trabajos científicos que se publican. Ni hablar si la eficacia de las investigaciones, y si el trabajo hecho debe medirse por el número de patentes logradas, tenemos claramente una asignatura pendiente.

La mayor parte de la investigación en los terrenos específicamente agrícolas, pasa por las empresas y no por el Estado.

Muchos criaderos de semillas, tienen bancos de germoplasma y metodología de ingeniería genética, muy superior al de cualquier organismo oficial, pese al esfuerzo aislado de algunos técnicos de estos organismos, muy valorables por cierto.

Pero aquí la política de Estado debe ser clara: ayudar, apoyar, e invertir en investigación por ejemplo, y en caso de no poder o no saber hacerlo, dejar que los privados lo hagan y darle las bases jurídicas de previsión y de seriedad para que puedan hacer trabajos e invertir durante muchos años.

Tenemos mucha parte de nuestra dirigencia educada, forma da, y a veces indigestada por comunicadores ideologizados, que prefieren escoger “terrenos sensibles”, difundir información falsa, que suponen comprobada o que fabrican explicaciones simplistas, ya se trate de organismos genéticamente modificados, recalentamiento del planeta, desechos nucleares o clonaciones. Todo da lo mismo para atemorizar y erigirse, ellos, en salvadores de la humanidad.

Es el falso progresismo, ante el cual debemos oponer nuestra concepción que: la aventura científica sigue siendo posible, y deseable, y que el mañana puede ser más interesante que el pasado.

Seguridad

Sentimos la necesidad, con preocupación y dolor, de ver en nuestros campos y en todo nuestro interior, hechos impensados hace años.
El aumento de los delitos, y en especial de la violencia contra productores, profesionales y en especial trabajadores, nos ha llevado siempre a tratar por un lado de lograr una reforma del Código Penal pidiendo el mismo carácter de “indefensión” que tiene nuestro Código, para otro tipo de víctimas, para el caso del que viva en el campo, o despoblado.
Por otro lado simplemente viendo los egresos tributarios del sector, pedir el mantenimiento de una estructura acorde, en materia vehicular, de personal, y de comunicaciones. Lo mismo que capacitación especial para el personal asignado.
Son todos deberes del Estado inexcusables frente a aquellos –insistimos- que soportan el mayor peso fiscal.

La Espiral del Silencio

Explica la socióloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann que la “espiral del silencio”, se define cuando, los medios de comunicación más influyentes, reflejan las posturas que consideran políticamente convenientes, y no dan lugar a otras opiniones, aunque sean mayoritarias, correctas y sensatas.

La gente, la población en general, con tal de no sentirse “sapo de otro pozo”, termina adhiriendo a esas opiniones hasta que se convierten en mayoritarias.
Con la espiral del silencio, Noelle Neumann, demostró en la práctica, como los mecanismos de distintos factores de comunicación, y la indiferencia o pasividad de otros, interfieren en la formación de la opinión pública.

Así queda claro, que cuando la gente se entera, o tiene la sensación de que su opinión está crecientemente compartida por amplios sectores de la sociedad, se siente reforzado, se siente mucho más fuerte, y menos vulnerable, e incluso se expresa públicamente, y está dispuesto a exponerse. Quien ve que su opinión pierde terreno, se vuelve cauteloso, miedoso, o prudente, y no levanta la voz o calla. Y el silencio contagia, y así una opinión o posición, aunque sea válida e importante, se pierde totalmente en el “mercado” de la opinión pública.

De allí la importancia de expresarse públicamente para evitar la espiral del silencio, y sus efectos.
Nuestros productores, toda la cadena productiva en general, sufrió ésta espiral, y en silencio estuvieron nuestros antepasados, nuestros abuelos, y padres, mientras construyeron nuestra Patria, mientras pusieron sus manos, y cuerpos, al sol ardiente para la sementera, o arriar la hacienda.
Aún hoy, vastos sectores, sienten vergüenza por su condición, e incluso por el progreso suyo, y de sus familias, hecho con trabajo, y dedicación, y el Grupo Pampa Sur entre tantos otros motivos nace, para quebrar esa regla que hace décadas parece acomplejar a nuestra llamada opinión pública, y en especial a nuestra gente, atacada comúnmente de “oligarquía”, “poder terrateniente” o decenas de adjetivos descalificativos, que no vamos a permitir.

En los medios de comunicación, ciudades, pueblos, bares, clubes, oficinas, hogares, escuelas, locales partidarios o Universidades, y en cada rincón de la Argentina, nos propusimos como primer medida, defender nuestro pensamiento.
Orgullosos, de nuestra gente, que dieron, y dan, sus familias, trabajo, esfuerzo y propiedades, para el fortalecimiento del Estado Nacional, las Provincias, y los Municipios.

La Pobreza
Este moderno campo argentino, de la biotecnología, de la sociedad del conocimiento, con un empresariado líder en el sector privado en la Argentina, y en gran parte del mundo, este campo de la agroindustria, de una cadena agroalimentaria competitiva, a nivel mundial, y en especial sus productores agropecuarios, que han nacido, tienen sus raíces, sus familias, sus bienes y su futuro en nuestro suelo, asisten dolorosos, a lo que sucede con millones de compatriotas, que padecen condiciones de marginalidad, hacinamiento y postración.
Vemos día a día, en las principales calles de nuestras ciudades a miles de chicos, hombres, mujeres y ancianos solos. Vemos la pobreza en la que tienen que desenvolver sus vidas, y quiero remarcar que este campo argentino, sus productores, empresarios y trabajadores, no es, ni van a ser, insensibles, a esta realidad. Ha hecho, su aporte en los momentos más difíciles, lo hizo en el 2001 y 2002 y lo seguirá haciendo.
No nos interesa vivir en la riqueza como un sector poderoso, con nuestros campos repletos de soja, leche y carne, mientras otros argentinos no tienen para comer.
No les interesa, a la mayor parte de los productores, empresarios, y trabajadores del sector vivir con seguridad privada, y educación privada, en countries, chacras, o campos cerrados, -como parece se impone el estilo de vida selectivo en las grandes ciudades-, mientras millones de compatriotas no pueden acceder ni a la seguridad, ni a la salud, ni a una educación pública, respetable y digna.
Explica Juan José Sebreli, que los argentinos estamos muy influenciados por los valores de tipo simbólico, que son aquellos más propios de nuestra clase media, generalmente urbana, y de actividades o profesiones de tipo simbólico, como los abogados, docentes o psicólogos para ejemplificar. En cambio, tanto el empresariado como los trabajadores, se basan fundamentalmente, en valores materiales, porque son dos clases que están en contacto directo con la producción.
En la Argentina tras los símbolos, de “combatir la pobreza”, “el pueblo”, o decenas de signos demagógicos, que podamos traer a colación, se han sumergido en la pobreza a millones de argentinos.

Nosotros como dice el cardenal Bergoglio “no nos resignamos al acostumbramiento progresivo como sociedad, en forma pasiva e indiferente”, y creemos en una alianza impensada: entre los productores agropecuarios, los empresarios y los trabajadores del sector, con nuestras familias argentinas, más postergadas y humilladas.
Parece utópico, pero así lo reflejan nuestros jóvenes de la Juventud Pampa: “¿No será hora que hagamos ésta alianza impensada, y nos saquemos de encima a los economistas que
nos manejaron hace años, a gran parte de la dirigencia política, a los eternos ñoquis, y funcionarios de administraciones públicas, a gran parte de nuestra tecnocracia, a todos los que viven del Estado, o de sus discursos ideologistas, y le demos nuestra plata directamente a los necesitados?”.
Si es irritante la presión fiscal insostenible, más aún lo es, que el dinero de nuestro sector productivo, quede en los pasillos y los vericuetos de las cajas ministeriales, y no en el cuerpo, el corazón, y la razón de nuestros miles de chicos carenciados.
Tenemos distintas ideas para bajar la pobreza e indigencia, algunos que, nos parecen más adecuadas y viables, en la inmediatez, son:

1.- Regularización dominial de la tierra y vivienda pública. Un estudio de jóvenes de la Univ. Di Tella y Univ. de San Andrés, demuestra que el acceso a la vivienda propia es una medida que puede contribuir a reducir la pobreza en el largo plazo. El estudio compara las condiciones de vida de un grupo de familias de muy bajos recursos, que obtuvo los títulos de propiedad de las parcelas que ocupan, respecto de un grupo totalmente comparable que vive en la misma área pero no accedió a estos títulos.
La difusión de la propiedad privada y la posibilidad que se pueda acceder a ella, cambia las condiciones morales, psicológicas, familiares y personales de un grupo social. La diferencia entre ser propietario y nunca serlo es fundamental, para el futuro de la erradicación de la marginalidad.
Planes como “cada familia con su lote”, etc. que nunca fueron definitivamente bien implementados, posibilitando en especial la radicación de las familias en centros menos poblados, o planes como “Volver”, con presupuesto y ejecutado como política de Estado, son medidas de fondo, en el mediano y largo plazo.

2.- Asignación Universal por hijo. Suplantando los planes Jefe y Jefa. Ya implementado en países como Brasil, y presentado el proyecto por nosotros mismos en la Cámara de Diputados -_Fondo Integral para la Niñez-, o el A.R.I. a través de la diputada Elisa Carrió, ha demostrado su validez en otros países emergentes, en cuanto no permite el clientelismo político, al ser universal, y diferencia claramente de acuerdo a la cantidad de hijos por madre.

3.-Reducir el IVA a los productos de la canasta básica. Estudiado exhaustivamente entre otros por el Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), que demuestra que en la actualidad el 30 por ciento de la canasta tiene una carga del IVA del 21 por ciento, otro 50 por ciento tributa una alícuota de 10,5%, y apenas el 20% está exenta. El estudio calcula el impacto que tendría una reducción del IVA del 21 al 10,5 por ciento en aceite mezcla, galletita, harina de trigo, pastas y arroz, unificando la alícuota en toda la cadena de producción a ese valor.
Se reducirían 80 mil hogares pobres y el costo fiscal de la reforma estaría cerca de los 270 millones de pesos, como por ejemplo sucedió en Austria, Francia, Alemania, Italia y España.
Estas tres son algunas de las ideas, que hay efectivas y conducentes, para reducir la pobreza. Pero nuestra clase política, prefiere seguir engrosando la caja del Estado Nacional, y manejar ese dinero en forma clientelar, como mejor negocio electoral.

ALGUNOS TEMAS ACTUALES

Derecho de la Propiedad Intelectual

Tenemos la necesidad de otorgar una solución jurídica, y sustentable que defienda los derechos de los agricultores, pero que otorgue un marco de previsibilidad, inversión y crecimiento a los investigadores.

En este sentido el “médium rei”, que intentamos llevar a la práctica, es estudiado por el Instituto de Estudios Agropecuarios Nacionales, que tiene el Grupo Pampa Sur en la UCES (Univ. De Ciencias Empresariales y Sociales), que coordina académicamente el Dr. Mariano Pinedo, quien es también un especialista en la materia.

El peor de los escenarios es el actual, en el cual lenta, y progresivamente estamos envejeciendo nuestra tecnología, por un lado, sin llegar a una solución sustentable y previsible, para aquellos que quieren invertir en investigación.

Plan Ganadero Nacional

El Grupo Pampa Sur, in tentó durante todos éstos años promover un Plan Ganadero Nacional, al igual que lo hicieron la mayor parte de las entidades gremiales, o instituciones como CAPROVE, o figuras notorias como el Ing. Rearte, por mencionar sólo algunos, que lamentablemente nunca fue tomado en consideración.

También cabe mencionar distintos planes provinciales, que nunca fueron acompañados a nivel nacional, como los aportes realizados por el centro de Consignatarios, el Mercado de Liniers, de AACREA, de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, Fundación Producir Conservando, IPCVA, el INTI, APROCABOA, y las Bolsas de Comercio de Buenos Aires y Rosario, entre tantos otros.

Nuestro Anteproyecto, coordinado por Ricardo Alonso y Alejandro Saredi, llamado Plan Bicentenario de Cadena de la Carne Vacuna Argentina contemplaba, no solamente la etapa de producción primaria, sino también la de industrialización y de distribución.
Estándar Sanitario Único, que le otorgue la misma calidad sanitaria a nuestros consumidores, como a la carne de exportación.

Transparencia vía legislativa del otorgamiento de la Cuota Hilton, creando un marco que evite la discrecionalidad de funcionarios y jueces sin competencia, sobre muchos millones de dólares, y la sospecha “eterna” de corrupción, que todos los años marca su distribución, y que tanto mal le hacen al sector.

Evitar la Distorsión de la Cadena Del IVA en la Cadena de Valor

Como sucede en la cadena del trigo, y que perjudica notoriamente no sólo a los productores agropecuarios, sino a los molinos harineros quines se han visto perjudicados, y la proliferación de molinos, que trabajan en negro, junto a la nula posibilidad de exportación.

Desarrollar los Biocombustibles

Estuvimos mucho tiempo, hasta lograr la sanción de una ley, que no es la que soñamos pero ya ha sido sancionada. Ahora esperamos reglas claras, transparencia y posibilidades de desarrollo, que constituya entre otras cosas, un mercado interesante para el maíz.

Defender la Política Forestal

El crecimiento del sector foresto-industrial argentino, es uno de los desarrollos productivos de gran futuro, y es tal vez el menos conocido. Cuando por estos meses se habla del conflicto de las papeleras, sólo trasciende lo negativo, cuando en realidad, se necesita el aumento de las inversiones en el sector forestal, y es necesario la asistencia a los productores forestales, y una correcta distribución del Fondo Forestal.

REFLEXIONES FINALES


El sector agropecuario ha pasado, en estos años, por un buen momento. Muchos dirán por la devaluación, otros por los precios internacionales, y podemos enumerar distintos motivos.
Pero, en especial, porque aprovechó los años difíciles, para perfeccionarse en la competencia, modernizarse, e incorporar tecnología cuando otros sectores de la economía no lo hicieron.
Desde David Ricardo, para aquí, muchos economistas, y en la Argentina, de todos los signos partidarios -hasta de facto-, parecen tener calcadas las enseñanzas que les hablan del “excedente de la renta de la tierra”.

Un excedente, que muchos malos administradores, han tenido y gozado desde el Estado, y sólo sirvió para aumentar los grados de pobreza, y de exclusión, y profundizar las diferencias en la distribución del ingreso.

Mas allá que estamos preparando a nuestros jóvenes para debatir ideológicamente éste punto, la urgencia del momento, la pobreza, y el hambre de muchos argentinos, no nos va a ver sacándole el hombro al país.

Algunos piensan que con la discriminación en contra del sector productivo, se puede hacer una política más distribucionista, y tratar de achicar la brecha de la concentración de la riqueza en pocas manos.

Piensan que las retenciones, y la presión fiscal, sirven para redistribuir ingresos, reduciendo la renta a los productores agropecuarios.
Convencidos están –algunos de buena, y muchos de mala fe- que con esto se aumentan los recursos del Estado, para sus programas sociales.
Que se reduce el precio interno de los alimentos, y se aumenta el salario real.
Si nos demuestran que es así, lo aceptaríamos.
Pero a lo largo de todo éste tiempo, vimos, analizamos, estudiamos y recogimos la experiencia Argentina, y estamos convencidos que la solución, que durante décadas economistas argentinos han llevado al fracaso, sigue demostrando su inconsistencia.
Pese a los derechos de exportación, pese a la ganancia extraordinaria que el Estado tiene por este sector, sigue habiendo pobreza, desigualdad y bajas condiciones de vida.
Nosotros pensamos, desde que un grupo de santafesinos, pampeanos, cordobeses y bonaerenses creamos Pampa Sur, que esta discriminación se explica por el escaso peso político frente a los votos urbanos, y frente al poder de lobby de las corporaciones empresarias.
Nuestro Grupo nació pampeano, con eje en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa. Pero luego los pedidos de los olivicultores de Catamarca y de La Rioja, los productores de tabaco de Salta, Jujuy o Misiones, los trabajadores del limón y la caña de azúcar de Tucumán, los problemas de las frutas y hortalizas del Alto Valle, la modernización de la producción caprina en Formosa, y ni hablar de los sinsabores de nuestros algodoneros chaqueños y santiagueños, como el reclamo del Cuyo por producciones regionales o los arroceros entrerrianos, y la castigada Corrientes, hicieron que deberíamos extendernos, para nuestra sorpresa y alegría, ante el llamado permanente de nuestros hombres y mujeres del Interior profundo y trabajador.

Por todo ello es que estamos convencidos que:

Debemos ir por cientos de concejales, que entiendan el problema o el costo de la red vial municipal, o lo que significa el costo del traslado de una planta de silos, o que en el ordenamiento municipal tengan en cuenta sectores como el aviar con tantos conflictos en materia de zonificación, o escuchen los reclamos por la llamada tasa de abasto.

Por diputados y senadores provinciales, que defiendan en los presupuestos provinciales a las áreas respectivas, y tengan injerencia en la construcción y mantenimiento de rutas, y caminos rurales provinciales, o el valor del impuesto inmobiliario, así como la necesidad de defender los distintos centros poblados, aunque no sean cabecera de partido o de comuna.

Por legisladores nacionales que planteen tantos temas de fondo, y leyes nacionales pendientes, y corrijan o modernicen las existentes.

Debemos finalmente soñar, con que el Presidente del Bicentenario, sea el punto culmine de esta estructura de Poder.

Que ese Presidente, construya una síntesis entre esa Argentina del Centenario, que se ubicaba entre los diez primeros países del mundo, pero que tenga en cuenta la aparición de los fenómenos sociales del siglo XX, como el Yrigoyenismo, el Socialismo, o el Peronismo, que introdujeron el concepto de lo social y de la inclusión.

Es decir una Argentina poderosa, rica en producción, exportación y desarrollo, pero también una Patria inclusiva, una Argentina para todos, donde podamos mejorar la calidad de vida, de millones de argentinos.

Por eso les pedimos que concentren más fuerza, porque la pelea de nuestro Grupo, y el de ustedes para construir poder para el campo recién empezó, y lo hacemos convencidos que construir poder para éste sector, es construir poder y grandeza para nuestra Patria, y hacerlo significa la posibilidad de ayudar a los argentinos que más lo necesitan.

1 comentarios:

Revista dijo...

Me parece escuchar algo coherente y lógico. Cómo lo expresan claramente nos hemos hundido en el lodo, y lo que en otros países del mundo es la norma, acá parece una excentricidad. Mucha suerte, y cuenten con mi apoyo. No aflojemos, el futuro es nuestro y esperanzador, como el verde maravilloso de nuestros campos.